¿Puede el Juez limitar los testigos en la audiencia previa?

On 6 abril, 2015

JusticiaExiste cierta tendencia en los juzgados a limitar el número de testigos en la fase de admisión de prueba de la audiencia previa, práctica que no es ajustada a Derecho y que puede suponer una vulneración del derecho fundamental a la aportación de medios probatorios reconocido en el art. 24.2 CE.

Es evidente que el Juez puede y debe rechazar aquéllos testigos que vayan a declarar sobre hechos que no son objeto del proceso, al ser prueba impertinente. Del mismo modo puede rechazarlos, por ser prueba inútil, en los casos en que los hechos hayan sido fijados por admisión, sean hechos notorios o, incluso sean hechos presumidos legalmente (salvo que la presunción quiera refutarse y para eso se hayan propuesto los testigos).

Me refiero en esta entrada a aquéllos supuestos en que el Juez rechaza los testigos, siendo pertinentes y útiles, por razones ajenas a las previsiones legales, como puede ser limitar el número de testigos por hecho, lo que es inadmisible dado que no está contemplada esa posibilidad en la audiencia previa.

El art. 360 LEC establece que “las partes podrán solicitar que declaren como testigos las personas que tengan noticia de hechos controvertidos relativos a lo que sea objeto del juicio”. El art. 285 LEC establece que “el Tribunal resolverá sobre la admisión de cada una de las pruebas que hayan sido propuestas” y conforme al art. 429 LEC: “Una vez admitidas las pruebas pertinentes y útiles se procederá a señalar la fecha del juicio…”..

Admitidas las pruebas pertinentes y útiles. De modo que al no estar previsto el rechazo de pruebas pertinentes y útiles (art. 1 LEC, y proceso con garantías, art. 24.2 CE) y afectar a un derecho fundamental (derecho a la aportación de medios probatorios, art. 24.2 CE) no es posible una interpretación restrictiva del derecho fundamental buscando otras causas distintas de inadmisión. No es posible, en Derecho, argumento distinto al de pertinencia o utilidad y, por tanto, limitar la admisión de testigos por hecho.

A tal punto es así que expresamente señala el art. 363 LEC que “las partes podrán proponer cuantos testigos estimen conveniente…” y como el juez no los puede rechazar la única consecuencia es que “los gastos de los que excedan de tres por cada hecho discutido serán en todo caso de cuenta de la parte que los haya presentado.” A partir del cuarto serán admitidos pero no se podrán incluir en el concepto de costas. Esa es la consecuencia única que establece el legislador, consciente de que el derecho a la aportación de medios probatorios para la defensa es un derecho fundamental.

En este punto hay que recordar que del derecho de defensa es titular la parte y la asistencia letrada y dirección estratégica y táctica es función que corresponde legalmente al abogado. No le corresponde al juez. De ahí que como señala el precepto “las partes podrán proponer cuantos testigos estimen conveniente…”

Son las partes las que realizan el juicio de defensa estimando qué número de testigos la garantiza y satisface. El juez sólo puede verificar que el testigo concreto ha sido propuesto en tiempo y forma y que declarará sobre hechos de la demanda, de la contestación, de la reconvención o de la contestación a la reconvención.

La potestad de admisión de pruebas viene determinada única y exclusivamente por su pertinencia con las alegaciones fácticas de las partes y por su utilidad (porque el hecho no haya quedado fijado de otro modo) y, obviamente, está sometida al imperio de la ley (art. 117.3 CE) que establece claramente los límites funcionales de la defensa y de la jurisdicción.

Que el argumento de redundancia de testigos no es válido en la fase de admisión de prueba, encuentra también apoyo en una interpretación sistemática: El legislador sólo prevé la limitación del número de testigos por cada hecho, en el juicio, en la fase de práctica de prueba, cuando ya han sido oídos otros testigos sobre el mismo hecho. “Cuando el Tribunal hubiere escuchado el testimonio de al menos tres testigos con relación a un hecho discutido, podrá obviar las declaraciones testificales que faltaren, referentes a ese mismo hecho, si considerare que con las emitidas ya ha quedado suficientemente ilustrado.” (art. 363 p. II LEC).

El legislador distingue claramente dos supuestos con tratamiento distinto y sólo admite el rechazo por redundancia cuando ya se ha vertido testimonio previo sobre el hecho. Esto es cuando ya se ha asegurado, al menos, una mínima actividad probatoria de entre toda la propuesta, lo que –en cierto modo- convierte la prueba redundante en inútil (que sí es un supuesto de inadmisibilidad).

A la misma conclusión se llega desde el elemento lógico de la interpretación. El rechazo en fase de admisión, al carecer en absoluto de soporte legal, deviene arbitrario y, además, puede calificarse de imprudente (en sentido vulgar) tal actuación procesal, pues implica desconocer los múltiples eventos que pueden ocurrir desde la audiencia previa hasta el juicio (que el admitido se vaya del país, que enferme gravemente, que sufra demencia, incluso que chantajee porque se sabe el único testigo, que fallezca, etc. etc.).

Es lógico (hasta cierto punto) que el legislador permita reducir el número de testigos tras el acopio de prueba y es prudente y desde luego lógico que exija ese de aseguramiento de una prueba mínima como un presupuesto (sic) para el rechazo de más testigos de los admitidos sobre el mismo hecho.

Digo “hasta cierto punto” por dos razones. (1) porque el testigo puede haber respondido de manera no conveniente a los intereses de quién lo propuso que tendrá derecho a que se oigan los demás por muy instruido que afirme haber quedado el juez –no olvidemos que la defensa la lleva el abogado que es también técnico en Derecho- y (2) porque el proceso no tiene una única instancia, sino dos y al permitir al Juzgador a quo limitar el número de testigos por haber quedado suficientemente instruido, se le permite “limitarle” la prueba a la segunda instancia por razones de utilidad pero no referida a razones objetivas (hecho notario, etc), sino subjetivas del juez (convicción personal).

Cierto que dichos testigos (habiendo hecho constar la oportuna protesta) pueden ser propuestos en la segunda instancia, al ser prueba admitida y no practicada, pero la realidad es que es muy extraordinaria su práctica.

Ahora bien, si el juez limita el número de testigos por cada hecho en fase de admisión –sin esperar al juicio- habrá vulnerado las normas procesales citadas sobre admisibilidad de prueba y el derecho fundamental a la aportación de medios probatorios del proponente que los estima convenientes, infracciones que se hacen valer mediante el recurso de reposición in voce y, desestimado éste, haciendo constar la protesta, requisitos ambos imprescindibles para poder solicitar en la segunda instancia el recibimiento a prueba y la práctica de la testifical denegada.

Finalmente, cabe también el argumento de la falibilidad del testigo, para sostener que la decisión del legislador de que la proposición del número testigos sea un elemento esencial de la defensa y que no puede ser limitado en fase de admisión es completamente acertada, dado que la testifical implica tantas variables (de percepción de los hechos por el testigo, de percepción del hecho de declaración del testigo que tenga el juez, de eventuales fallas de memoria del testigo, etc.) que hay que extremar el celo para asegurar un resultado suficientemente fiable para ser objeto de valoración (en uno u otro sentido). Pero este tema será objeto de otra entrada.

Por último decir que únicamente cabría limitar la admisión de testigos (por hecho en la audiencia previa y muy excepcionalmente) basándose el juzgador en un manifiesto abuso de derecho (art. 247.1 LEC) del proponente, figura que realmente tiene difícil encaje (máxime cuando se le autoriza al juez reducir los testimonios en fase de juicio), salvo una propuesta manifiestamente innecesaria por masiva, al punto de tener fines clara y patentemente distintos al de probar el hecho.

__

Por José Soldado Gutiérrez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>